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Bodas de Plata del Cristo del Hermano Pedro

  • Foto del escritor: José Chinchilla
    José Chinchilla
  • 21 sept 2025
  • 11 Min. de lectura

En la Rectoría Santa Catalina, un templo católico ubicado en la esquina de la 4a. avenida y 5a. calle del Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala, se encuentra resguardada en su urna una de las imágenes religiosas más antiguas del país. La Consagrada Imagen del Señor Sepultado del Santo Hermano Pedro descansa entre las paredes teñidas de amarillo y blanco frente a las imágenes de Nuestra Señora de Soledad, San Juan Apóstol y Santa María Magdalena.


Conjunto de imágenes de pasión en la Rectoría Santa Catalina que salen en procesión cada Viernes Santo. Fotografía: José Chinchilla.
Conjunto de imágenes de pasión en la Rectoría Santa Catalina que salen en procesión cada Viernes Santo. Fotografía: José Chinchilla.

El 6 de agosto de 2025 se cumplieron 25 años desde la consagración de la imagen del sepultado, la cual fue presidida por el entonces arzobispo de la Arquidiócesis de Santiago de Guatemala monseñor Próspero Penados del Barrio, junto con monseñor Mario Enrique Ríos Montt. En el marco de dicho suceso histórico, la rectoría realizó distintas actividades, entre la que destaca el cortejo procesional extraordinario por las Bodas de Plata de la consagración de la imagen.


Ángel Barales, encargado general del grupo de colaboradores de la Rectoría Santa Catalina, señaló que se prepararon desde varios años atrás para el que consideran un evento magno. «Hemos venido preparando diferentes actividades para poder prepararnos para este momento», indicó. «Sé que ha sido un camino difícil, un camino con muchos tropiezos, pero creo que hemos sacado una actividad bastante bonita, bastante bien hecha, que la gente se quedó conforme, entonces esperamos poder seguir trabajando de esta manera para poder servirle al pueblo de Guatemala», añadió.


Salida de la Procesión de Bodas de Plata del Sepultado de Santa Catalina. Fotografía: José Chinchilla.
Salida de la Procesión de Bodas de Plata del Sepultado de Santa Catalina. Fotografía: José Chinchilla.

El grupo de colaboradores se inicia en el 2012, según Barales, quien también indica que actualmente son alrededor de 30 personas, afirmando que son un grupo reducido pero dispuestos a servir a la gente.


Asimismo, el presbítero Manuel Abac, sacerdote de la rectoría, manifestó su alegría por la conmemoración de los 25 años de consagración y las distintas actividades que se realizaron en torno a este evento. «Agradecidos con Dios y con las hermandades, emocionados por ser parte de la historia de esta imagen», expresó.


El cortejo procesional egresó del templo alrededor del mediodía entre bombas, confeti, humo y cohetillos, con una calle abarrotada por los feligreses y al ritmo de las notas de La Granadera.


El anda de las Bodas de Plata


El Señor Sepultado de Santa Catalina recorrió el 9 de agosto las calles y avenidas del Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala, en un cortejo cuya duración superó las 12 horas. En esta ocasión, la imagen del Cristo no fue procesionada sobre su anda habitual, sino sobre una que fue prestada por la Hermandad de la Consagrada Imagen de Jesús Nazareno del Consuelo y Asociación Cruzados Santo Sepulcro de la Parroquia Santísimo Nombre de Jesús, mejor conocida como La Recolección.


Procesión de Velación del Señor Sepultado de La Recolección 2024, procesionado en el anda prestada por la hermandad. Fotografía: José Chinchilla.
Procesión de Velación del Señor Sepultado de La Recolección 2024, procesionado en el anda prestada por la hermandad. Fotografía: José Chinchilla.

Jorge Rodríguez Baiza, secretario de Relaciones Públicas de la hermandad, habló acerca del anda que se utilizó para el cortejo. «La Hermandad de ‹la Reco›, cuando se fundó la Asociación Cruzados Santo Sepulcro, cualquiera puede ver en las fotografías que el anda que utiliza el Señor Sepultado (de La Recolección) tiene las águilas imperiales», comentó. Baiza indicó que en 1956 y 1957 el anda que utilizó la imagen del Señor Sepultado de La Recolección era el anda de Jesús Nazareno de los Milagros del Santuario Arquidiocesano del Señor San José, en alusión al apoyo que han recibido de otras hermandades.


«Ahora que La Recolección está en posición de apoyar a otras hermandades también, no podemos dejar de lado el hacer lo que podamos por cada una», indicó. «Hemos tenido desde un clavo, desde un tornillo, hasta algo un poquito más grande con otras hermandades, y en esta ocasión, se nos dio la oportunidad de poderles prestar este mueble procesional que es el que han utilizado Jesús del Consuelo y el Señor Sepultado en sus procesiones de velación», añadió.


Respecto de esto, el presbítero Abac expresó su agradecimiento a la hermandad de 

La Recolección «por su apoyo con el anda, con su presencia, con mucha orientación y con mucha logística». Por su parte, Ángel Barales compartió el mensaje y elementos con los que contaba el adorno del anda de las Bodas de Plata.


«El adorno es más que todo algo significativo. El Señor va custodiado por una corte de ángeles los cuales van custodiando diferentes insignias de la consagración, las cuales son la mitra, el báculo, las cruces de consagración y el estandarte de monseñor Próspero Penados del Barrio, que fue quien lo consagró, entonces es algo más significativo que algo alegórico», señaló.


Procesión del Sepultado luego de salir del templo, con calles abarrotadas por feligreses. Fotografía: José Chinchilla.
Procesión del Sepultado luego de salir del templo, con calles abarrotadas por feligreses. Fotografía: José Chinchilla.

El Sepultado del Hermano Pedro


Imagen del santo Hermano Pedro de Bethancourt. Fotografía: José Chinchilla.
Imagen del santo Hermano Pedro de Bethancourt. Fotografía: José Chinchilla.

La imagen del Sepultado de Santa Catalina, según el presbítero Manuel Abac, es muy antigua, de entre 360 y 400 años. Según su explicación, ha sido duramente afectada por la polilla. Sin embargo, indicó que desde 2014 se inició un proceso de restauración de la imagen a cargo de Manuel Muñoz, y aseguró que aunque se les permite procesionar la imagen, esta es «bastante frágil».


Empero la imagen cuenta con cierta historia proveniente de la tradición oral que la  vincula con Santo Hermano Pedro de Bethancourt, un fraile franciscano nacido en las Islas Canarias que llegó como misionero a Guatemala y fue declarado santo en 2002 por el papa Juan Pablo II durante su tercera visita al país.


Según lo narrado por el antropólogo e historiador guatemalteco Celso Lara Figueroa en su libro «Por los viejos barrios de la Ciudad de Guatemala» publicado en 1982, el Hermano Pedro solía orar frente a un Cristo crucificado en la iglesia de El Calvario ubicada en la ahora Antigua Guatemala, y en una ocasión, el mismo Cristo le habló, pidiéndole ser sepultado en el coro bajo del convento de las Catarinas. 


En el libro se indica que el Hermano Pedro llevó sobre su espalda al Cristo hasta el lugar que le había indicado, arrastrando sus pies por las calles empedradas, dejando marcas en ellos que perduran hasta la actualidad. Parte de esta historia también se puede leer en una inscripción que se encuentra pintada en el atrio de la Rectoría Santa Catalina.


La inscripción narra la historia del Señor Sepultado de Santa Catalina y su vínculo con el santo Hermano Pedro. Fotografía: José Chinchilla.
La inscripción narra la historia del Señor Sepultado de Santa Catalina y su vínculo con el santo Hermano Pedro. Fotografía: José Chinchilla.

Las Reliquias


En el marco de la conmemoración de las Bodas de Plata, una reliquia del santo Hermano Pedro visitó el templo de las catarinas. Según el presbítero Abac, la reliquia llegó desde el templo de San Francisco el Grande ubicado en la Antigua Guatemala, en donde descansan los restos del santo Hermano Pedro.


Reliquia de segundo grado del santo Hermano Pedro. Fotografía: José Chinchilla.
Reliquia de segundo grado del santo Hermano Pedro. Fotografía: José Chinchilla.

«Fray Edwin con mucha amabilidad nos la ha facilitado para que esté aquí, la llama una reliquia peregrina», expresó. «Es de primer grado, es decir, es del cuerpo del Hermano Pedro», añadió. Abac comentó que en el 2025 también se conmemoran los 400 años del nacimiento del santo.


Abac explicó que en la Iglesia católica existen reliquias de tres distintos grados:


  • Reliquia de primer grado: Es cualquier parte del cuerpo del santo.

  • Reliquia de segundo grado: Son aquellas cosas que tocó y usó el santo, como sus prendas o un rosario.

  • Reliquia de tercer grado: Cuando un objeto se pasa sobre una reliquia de primer grado.


En ese sentido, Abac afirmó que la imagen del Señor Sepultado de Santa Catalina se puede considerar como una reliquia de segundo grado, pues esta imagen tuvo contacto directo con el santo Hermano Pedro de Bethancourt.


Jesús Sepultado de Santa Catalina con nueva indumentaria y cabellera por sus Bodas de Plata. Fotografía: José Chinchilla.
Jesús Sepultado de Santa Catalina con nueva indumentaria y cabellera por sus Bodas de Plata. Fotografía: José Chinchilla.

Una orquesta andante



Los cortejos procesionales son manifestaciones de fe que recorren distintas calles y avenidas acompañados de los feligreses, incienso y otros elementos que crean una atmósfera identificable en el aspecto cultural, artístico y religioso. Sin embargo, algo que es considerado por muchos esencial en los cortejos procesionales son las bandas que, detrás de las andas, interpretan diversas piezas musicales que acompañan al cortejo procesional.


Rubén García, músico y estudiante, ha participado en diversos cortejos procesionales en el departamento de Guatemala y fuera de este. Con su instrumento, el clarinete, Rubén ha participado bajo la dirección de distintos directores de música sacra. «Tengo 15 años de estar ejecutando el clarinete y 14 años de estar ejecutándolo en los distintos cortejos procesionales», indicó.


«Gracias a Dios aprendí en la banda del Colegio San José de los Infantes y poco a poco con las experiencias que he logrado tener con los compañeros en los distintos cortejos procesionales he ido adquiriendo un poco más de conocimiento en cuanto a la ejecución del clarinete», añadió. Según Rubén, participar en este tipo de actividades es algo reconfortante al ser una forma de acercarse más a Dios y agradecerle por lo que le ha permitido tener.


Maestro Erick Portillo en dirección de banda durante cortejo procesional. Fotografía: José Chinchilla.
Maestro Erick Portillo en dirección de banda durante cortejo procesional. Fotografía: José Chinchilla.

Una orquesta no funciona correctamente sin alguien que la dirija. Erick Portillo, director y músico, comentó un poco acerca de su labor dentro de los cortejos procesionales.


«Los músicos dentro del cortejo son una parte fundamental en la conexión entre el devoto cargador, la imagen y el verdadero Dios.», manifestó. «Muchas veces con el sentimiento con el que se ejecutan las marchas fúnebres o cualquier otro tipo de melodías, incluyendo las melodías festivas, uno hace que el devoto cargador sienta y viva su momento con lágrimas, con emociones, con oraciones, con peticiones…» continuó.


Portillo afirmó que la responsabilidad como músico es llegar al corazón del cucurucho. Según el director, ha participado en bandas por 23 años, ha dirigido desde 2008 y ha tomado el control total de la banda desde 2018. Además, al consultarle afirmó que su marcha favorita es «Serena Mirada» de Carlos Díaz del Cid, pero que cuenta con otras favoritas en relación al sentimiento y al momento, entre las cuales menciona «Él ha muerto», «En tu memoria», «Camino al Gólgota» y «Mater Dolorosa».


«Mi mensaje es que valoren al compositor nacional primero, ya que debemos estar orgullosos de que la marcha fúnebre guatemalteca es única en su género, se ha tratado de copiar para otros países pero creo que cada compositor en cada país le da un toque diferente dependiendo del folclore de cada país. Valorémoslas, escuchémoslas, y sobre todo disfrutémoslas y en los cortejos procesionales vivámoslas», concluyó.


Labores efímeras


En los cortejos procesionales es usual encontrarse con alfombras de aserrín que adornan los suelos por donde un cortejo procesional transita. Estas son obras de arte efímero, que desaparecen tan solo momentos después de que pasa la procesión. En esta ocasión, Giovanni Garzaro junto con el conjunto Alfombreros de Corazón realizó, esta vez por primera ocasión, una alfombra para el Señor Sepultado de Santa Catalina. 


Según Garzaro, tan solo este año han realizado más de 12 alfombras en la zona 1 de la capital. «Generalmente, utilizamos aserrín para hacer las alfombras, aunque en otras ocasiones también utilizamos pino y flores», comentó. Garzaro indicó que para ellos, las alfombras representan un legado y devoción hacia su fe.


Alfombras de aserrín son elaboradas previo a la salida del cortejo procesional. Fotografía: José Chinchilla.
Alfombras de aserrín son elaboradas previo a la salida del cortejo procesional. Fotografía: José Chinchilla.

Luego del paso del cortejo procesional, también existen personas que se encargan de limpiar y recoger los restos de las alfombras. Oscar Vásquez, trabajador de Limpia y Verde de la Municipalidad de Guatemala, indica que trabaja en esta área desde hace cuatro años. «Nos dedicamos a la limpieza de las alfombras, levantado el aserrín y lo que deja la gente conforme va el recorrido de la procesión», indicó. Vásquez indicó que realizan sus labores desde el momento en que sale el cortejo procesional del templo hasta que retorna al mismo.


Camión recolector del Plan Limpia y Verde de la Municipalidad de Guatemala. Fotografía: José Chinchilla.
Camión recolector del Plan Limpia y Verde de la Municipalidad de Guatemala. Fotografía: José Chinchilla.

Un símbolo de fe


Miles de feligreses acompañan todos los años distintos cortejos procesionales a lo largo y ancho del país. Cada uno de ellos tiene un significado propio para esta tradición y manifestación de fe. Madelyn Salazar asistió junto con su madre al cortejo procesional del Señor Sepultado e indicó que participa de los cortejos procesionales desde los 2 o 3 años que su madre los llevaba a participar de estos.


Madelyn Salazar y su madre. Fotografía: José Chinchilla.
Madelyn Salazar y su madre. Fotografía: José Chinchilla.

«Es una representación tanto mística, cultural, pero ante todo del espíritu que lleva uno dentro y su religión. Vengan con mucha devoción, vengan a apreciar lo poco que tenemos, la cultura que tenemos, las tradiciones y, ante todo, el amor a Cristo», declaró.


Por su parte, Rigoberta Baquiax quien junto a su familia vive estas tradiciones en la zona 1 de la ciudad, comentó que desde pequeños vivían de estas tradiciones tanto en la Iglesia La Recolección como en la Rectoría Santa Catalina y afirmó que es una tradición que viene de generaciones atrás.


«Yo soy devota cargadora, y la historia que más ha tocado mi corazón fue esta Semana Santa, porque fue la primera que viví desde la pérdida de mi papá, y él siempre ha sido pilar en nuestra vida: él nos llevaba a la iglesia, él cargaba también, entonces fue algo emotivo cargar un Jueves Santo ya sin él», expresó.


Baquiax indicó que su imagen de devoción sería la Virgen de Dolores de la Recolección, e insta a las personas a seguir manteniendo la tradición, ya que comentó que «ser católica es lo más bonito, lo más bello, porque ser fiel a una imagen, ser devoto también es algo que se lleva en el corazón y para muchas personas es una vida de amor», concluyó.


Asimismo, Alejandra Rayo, del grupo de colaboradores de la Rectoría Santa Catalina, compartió algunos detalles acerca de su paso por la rectoría. «Mi historia se inicia en un lejano 2007, cuando sólo contábamos con actividad los Viernes de Dolores con la procesión interna de velación; hasta el 2009 que vuelve a salir a las calles después de mucho tiempo un Viernes de Dolores buscando como enaltecer esa devoción, siendo que luego en 2012 se toma la decisión de volver a salir un Viernes Santo», narró.


Marisa Montenegro, devota cargadora. Fotografía: José Chinchilla.
Marisa Montenegro, devota cargadora. Fotografía: José Chinchilla.

Para Alejandra, el Señor Sepultado representa una fuerte unión con Dios y con su familia, además de hacerlo en honor y memoria de su padre Carlos. «Para nosotros como rectoría es una alegría inmensa estar en las calles del Centro Histórico un poco más de doce horas», comentó.



Además, Marisa Montenegro, quien es devota cargadora, afirmó que participa toda la Semana Santa en «todas las iglesias». Indicó que lleva más de 12 años participando de esta tradición y afirmó que le da gusto que las nuevas generaciones sigan la tradición y que tengan amor de participar en los cortejos procesionales.


De la muerte a la resurrección


Jorge Rodríguez Baiza expresó que para él participar en este tipo de actividades es una verdadera alegría, puesto que argumentó que al final lo que hacen los devotos es mostrar su fe y su creencia. «Sabemos que venimos con una imagen de mucha tradición, pero que al final es una imagen, pero estamos mostrando que creemos en un Cristo que murió pero que no se quedó en la muerte, sino que también resucitó», declaró.


«Estamos recordando que nos acercamos al Señor a través de una imagen, pero que también podemos acercarnos a un Cristo cada vez más vivo en la Hostia Consagrada. Pero tenemos que vivir lo que hemos venido aprendiendo dentro de la eucaristía con el Cristo vivo, el que camina, el que necesita, el que nos pide quizá su ayuda, o al que le podemos brindar una palabra de amigos, o una palabra de ánimo, o un apretón de manos que a veces es lo que se necesita. Es eso, mostrar nuestra fe el día de hoy, pero también mostrar que nosotros no nos quedamos con un Cristo muerto, sino vamos con un Cristo vivo todos los días», expresó.


En la misma línea, el presbítero Manuel Abac, concluye reafirmando que el significado de la muerte de Cristo es la Pascua. «Cuando uno mira cómo la Iglesia organiza el año litúrgico el centro es: pasión, muerte, sepultura y resurrección. Es lo más importante y lo central. San Pablo lo dirá: —Si Cristo no hubiera resucitado, vana sería nuestra fe —, la resurrección se inscribe también dentro de la cruz, la muerte, la entrega; pero luego vencer a la muerte, es decir, es lo central. Eso da sentido a lo que nosotros hacemos, sí, somos un Cristo que muere pero resucita.»


Procesión de Domingo de resurrección del templo El Calvario. Fotografía: José Chinchilla.
Procesión de Domingo de resurrección del templo El Calvario. Fotografía: José Chinchilla.

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