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La vida detrás de un puesto de feria

  • Foto del escritor: Madai Pineda
    Madai Pineda
  • 25 sept 2025
  • 7 Min. de lectura

Actualizado: 26 sept 2025


Guatemala 25 de septiembre de 2025

Por Madai Pineda

 

Mudarse de casa suele ser agotador y tener que hacerlo cada fin de mes es otra historia. Ese es el caso de los comerciantes de feria en Guatemala un cartón y una sábana, son el refugio de cada noche.

 

La feria se conoce como un lugar donde las personas pueden pasar un momento agradable con familia o amigos disfrutando de los juegos que esta ofrece, la comida, los premios, etc. Pero al final del día las personas no suelen preguntarse ¿cómo viven las personas que se dedican al comercio de feria y cuáles son sus mayores desafíos?

 

Feriantes preparándose para dormir/Foto: Madai Pineda

 

Guatemala es un país con distintas tradiciones que llenan de alegría a las familias guatemaltecas una de ellas es la feria. Se celebra durante las fiestas patronales de la Iglesia católica en diferentes municipios, colonias o comunidades a nivel nacional, en honor al patrono que corresponda a cada lugar.


 El historiador Aníbal Chajón, en una entrevista con PubliNews, indicó que las ferias en Guatemala surgen a partir de una adaptación de las tradiciones españolas que durante las fiestas titulares practicaban celebraciones de un carácter más comercial.

 

Chajón indica que la feria en Guatemala se celebra aproximadamente desde la mitad del siglo XVI. La Feria de Jocotenango, la más grande en la ciudad capital, se formalizó como celebración anual en 1928, cuando el entonces presidente Lázaro Chacón emitió un acuerdo que nacionalizó y estableció su celebración oficial del 13 al 15 de agosto. Al pasar de los años la feria tomó mayor relevancia en el país y su celebración se ha enraizado en la tradición guatemalteca y así como la feria de Jocotenango, más comunidades establecieron fechas específicas para su celebración.

 

Además de ser una celebración cultural, la feria se convirtió en una forma de generar ingresos para muchos guatemaltecos y se heredó de generación en generación. se considera parte de la economía informal pero este negocio ha logrado sustentar a varias familias.

 

Flavio Alberto Rodríguez Castro desde los 14 años se ha dedicado a la feria, él recuerda que en ese tiempo la gente ganaba 80 centavos diarios y en la feria le ofrecían Q1 diario incluyendo comida y donde dormir. Así comenzó su trayectoria en la feria y actualmente con 75 años sigue trabajando, pero ahora sus hijos, nietos y bisnietos lo acompañan.

 

Flavio Rodríguez Comerciante Feria de Jocotenango/Foto: Madai Pineda

 

Para que la tradición de la feria sea posible se requiere de dos pilares importantes: los vendedores y los compradores.

 

Una vez al año la feria visita a las diferentes comunidades, e n el caso de los consumidores, por muy complicada que esté la situación, hacen un esfuerzo para que, por lo menos, sus hijos vayan a la feria ya que no es una actividad de “todos los días” y a la vez sirve como recreación pero a los comerciantes les corresponde la parte más difícil y es tener que llegar hacia ellos, movilizarse cada mes con todas sus cosas (galeras, tarimas, juegos mecánicos, mercadería etc.) y con la esperanza de vender para poder sobrevivir.   

 

Puesto de Juego de cincos en feria de Jocotenango/Foto: Madai Pineda

 

En las ferias más grandes de Guatemala como la de Jocotenango, Santa Cruz del Quiché y Quetzaltenango gracias a la cantidad de personas que visitan la feria en esas fechas los comerciantes aprovechan para recuperarse de los otros meses de temporada baja.

 

Sin embargo, no todos tienen la oportunidad de participar en las ferias grandes y este es el caso de José Alberto Tintí y su esposa María Del Carmen Tul, quienes se han dedicado a la feria durante 50 años.


Alberto Tintí y María Tul junto a su hijo Luis en la feria de Ciudad satélite/Foto: Madai Pineda


Los esposos Tintí explican que las agrupaciones pequeñas de ferias se llaman “ferias satélites” y al estar todas juntas en ferias grandes como la de Jocotenango se les conoce como “ferias cantonales”.

 

La Asociación de Comerciantes de Ferias de Guatemala (Acofegua) se encarga de inscribir a los comerciantes y se establece un orden por medio de calendarios que indican que lugares visitara cada comerciante durante el año.

 

Los lugares en las ferias grandes sí o sí ya están ocupados cada año y doña María y su esposo se han dedicado a cubrir las colonias pequeñas, como Ciudad Satélite, zona 9 de Mixco, que celebra su feria en agosto.

 

Mientras otros feriantes están recuperándose de una manera significativa en la venta que genera la feria grande de Jocotenango, en Ciudad Satélite permanece vacía la mayor parte del tiempo.


Feria Ciudad satélite/Foto: Madai Pineda

 

En el caso del hijo de los señores Tintí, Luis, ha tenido que ir a vender en diferentes lugares solo con su carreta de churros porque ferias como Satélite ya no le generan los ingresos necesarios para sacar adelante a su familia. Y este año no fue la excepción, Luis ayudó a su padre a armar la rueda, pero no se quedó esta vez en la feria de Ciudad Satélite y durante ese mes todos los días se fue en su pickup y armó su carreta en San Cristóbal para vender sus churros.


Carreta de churros de Luis Tintí en Ciudad San Cristóbal/Foto: Luis Tintí

 

 

Osvaldo Carías, vecino de Ciudad Satélite, creció en dicha colonia y ha notado el cambio que ha tenido la feria con el pasar de los años cada vez son menos las personas las que la visitan.

“considero que la llegada de la tecnología ha ocasionado que los jóvenes ya ni siquiera salgan de casa y se distraigan con la feria”, dijo Carías.

Además, resaltó que ahora hay más personas con su propio transporte y prefieren salir de la colonia y pasear a otros lugares incluso prefieren ir a la feria de Mixco (zona1) que a la de su propia comunidad.

 

Necesidades básicas para sobrevivir  

 

Como todo ser humano, los comerciantes de feria necesitan servicio sanitario, agua potable, energía eléctrica y un techo donde dormir.

 

La familia Tintí explica como hacen para cubrir estas necesidades:

 

Para tener luz durante su estadía en el lugar donde arman la feria, se dirigen a las oficinas de la Empresa Eléctrica de Guatemala S.A. (EEGSA) pagan el precio que EEGSA establece basado a la cantidad de kilovatios que ellos necesiten y posteriormente envían a un técnico para extraer de un poste la línea de energía.  

 

En el caso del agua potable los vecinos de las colonias les regalan o en varias ocasiones les venden al igual que el servicio sanitario, se los alquilan, pero debido a que las noches también surgen necesidades prefieren alquilar un baño portátil.


Agua potable que los comerciantes le compraron a un vecino/Foto: Madai Pineda

 

La mayoría de las comerciantes tienen casa propia, en el caso de Don Alberto y su familia Su casa está en Villa Nueva, pero casi nunca llegan. Sus casas son las covachitas que arman para sus ventas y sus camas son cartones y chamarras.

—A mí lo que no me gusta es cuando ya tenemos que recoger todo y eso lo vivimos cada fin de mes— expresó María Del Carmen.

 

Covachita de Doña María Del Carmen/Foto: Madai Pineda

  

En cuanto a la seguridad, Luis indicó que las alcaldías auxiliares no les apoyan con algún agente de seguridad que pueda vigilar el perímetro a comparación con la Feria de Jocotenango que la Municipalidad de Guatemala les brinda apoyo con agentes que vigilan el área por seguridad de los comerciantes y los consumidores.

 

—Una vez le llamé la atención a unos chavos que estaban moviendo mucho los sillones y por su seguridad mejor los bajé porque no hacían caso y al rato se regresan y uno de ellos me puso una pistola en la cabeza y me maltrató por haberlo bajado de la rueda, ha sido una de las peores experiencias— dijo Luis.

 

Por otro lado, el concejal Octavo de la Municipalidad de Mixco, Mario Anderson expresó que la administración municipal es empírica en el tema de ferias y que no existe ningún departamento específico que vele por brindar apoyo a los comerciantes de feria que visitan las colonias, en el caso de Mixco. “solo apoya o colabora con lo que cada alcaldía puede, y con algunos agentes de EMIXTRA”, agregó. 

 

Herramientas de los comerciantes para armar sus covachas/Foto: Madai Pineda

 

Ser mamá y vivir en ferias

 

Maribel Castillo tiene 31 años y junto con su esposo se dedica al comercio de feria y también participa en la feria de satélite cada año. Maribel tiene un hijo de 11 años y un bebé de 1 año.

 

Su mayor reto ha sido llevar a su hijo a la escuela. Depende el lugar donde estén así es la hora que madruga para ir a dejar a su pequeño a la escuela de Villa Nueva.

 

Otro reto para Maribel es la época de lluvia y frentes fríos, ella considera que es complicado con sus pequeños pasar esa temporada moviéndose de un lado a otro bajo la intemperie.

 

Maribel indica que uno de los impactos más sentimentales que ha tenido que afrontar es cuando su hijo le hace preguntas a las cuales ella no sabe cómo responder.

 

“En una ocasión mi hijo grande me hizo la pregunta de por qué no podíamos estar siempre en casa. Que él quería convivir más con los amiguitos, que, si algún día fuéramos a salir de las ferias”, dijo Maribel.

 

 

Maribel y su Familia/ Foto: Maribel Castillo

 

 

La vida en la feria es un reflejo de resistencia y tradición, pero también de lucha diaria. Detrás de cada juego, cada puesto de comida y cada premio, existen familias enteras que cargan con el peso de la incertidumbre, mudanzas constantes y la falta de condiciones dignas. Sin embargo, son ellos quienes mantienen viva una de las expresiones culturales más arraigadas en Guatemala, esa que une a comunidades enteras alrededor de la alegría, la música y los sabores de la feria.

 

Aunque sus historias están marcadas por sacrificios y desafíos, los comerciantes de feria también transmiten esperanza y herencia. Generación tras generación han encontrado en este oficio no solo la manera de sostener a sus familias, sino también de preservar una tradición que forma parte de la identidad del país. La feria no sería la misma sin ellos, porque son la esencia.

 

Canelo, el amigo fiel de la familia Tintí/ Foto: Madai Pineda


    Alberto Tintí, María Tul y su hermano Juan Tul/Foto: Madai Pineda




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